..$As De CoRaZzOneS$..
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..$As De CoRaZzOneS$..
weno, yo que se esta es un one-shock que colgue en el foro de harry potter y weno, voii a colgarlo akii xDDDD es un one-shock de Ron y Hermione, mii pareja favorita de harry potter
, es sin magia y me inspire cuando vii la peli de *21 Black Jack* jajajjajaaa asii k es un poco ludopata xDDDD
weno espero que les gustee y dejen muxos post
Sentado en la barra de aquel casino, se encontraba el mayor jugador de pocker jamás conocido. Alma de Las Vegas, millonario, cuyo mayor placer era el jugar contra los que le retaban a jugar; quienes, por supuesto, caían en la ruina ante sus interminables victorias.
Era un atractivo pelirrojo, de unos treinta años, alto, ojos celestes, musculoso, cuyas mujeres caían rendidas a sus pies (aunque todavía no había aceptado a ninguna, aunque las malas lenguas decían que se había acostado con más de una famosa, debido a su gran suma de dinero acumulado). Su nombre, pocos lo sabían, ya que se hacía llamar: Ben para despistar a las autoridades, pero, había que tener por seguro que su verdadero nombre era Ronald Weasley.
Ronald miraba desde la barra a una chica que llevaba más de diez rondas jugando a su juego de azar preferido. Era una mujer casi de su misma edad, castaña, con el pelo rizado que le caía en los hombros, ojos miel, piel morena, bien formada, con un vestido que hacía resaltar su belleza física. Tenía a su alrededor a un montón de hombres que competían contra ella sola, aunque ella superaba el reto con facilidad, ya que les había ganado por lo menos cinco veces a cada uno. Pero, según pensaba Ronald, seguro que apostaban hasta el último centavo con tal de que no les ganara una insignificante mujer.
- ¿Es increíble eh? – le preguntó el camarero al que conocía de toda su estancia en Las Vegas.
- ¿Perdón? – dijo Ronald, volviendo la cara a su amigo, ya que estaba observando a la joven.
- Esa mujer lleva sentada allí desde hace una semana. Creo que habrá retado a casi todo el casino, sino le faltará poco. ¡Pero lo más interesante es que todavía no ha perdido ninguna partida!, ¿no le parece increíble? – decía el bartman mientras servía a su compañero más whiski en su copa.
- Lo que me parece, es que se estará forrando – opinó el pelirrojo con cierta ironía, se bebió de un trago lo que quedaba de su bebida y prosiguió – y que si ha retado a todo el casino, yo me tengo que hacer con ella.
Se levantó de su asiento y se acercó a la mujer que le había cautivado, ella había ganado a todos los hombres de una sentada. Ya contaba, como mínimo, el dinero suficiente para comprarse un yate de lujo.
- ¿Qué tiene que hacer un gentil hombre como yo para que cierta bella mujer le rete a jugar a cierto juego ludópata? – dijo Ronald, ya en la mesa de juego.
- Sólo pedírmelo – dijo la mujer en un tono dulce aunque algo insinuoso.
- Muy bien – dijo él, sentándose enfrente de ella – juguemos.
Por un momento, o eso le pareció a Ronald, el casino se quedó casi en silencio, solo interrumpido por el corte de la baraja del crupier, la mujer no paraba de mirarlo de arriba abajo, como si estuviera analizando cada centímetro de su piel. Ronald miró su baraja, tenía una buena mano para conseguir un pocker de ases, cosa que le hizo inquietarse mucho, pero mantuvo la calma. Sabía que esa mujer lo estaría observando, e intentaba no hacer ni el mínimo gesto de admiración o cualquiera. Se descartó de una carta inservible. Miró a la muchacha que todavía no le había quitado ojo, ella se descartó de dos cartas. La tensión se notaba en el ambiente. El crupier repartió las cartas restantes. Ronald miró sorprendido (interiormente), el pocker de ases que se hallaba en sus manos. Con tan solo eso, ya tenía el juego ganado.
- Bueno, ¿Por cuánto vas? – dijo la mujer con la misma voz seductora.
- Setenta mil dólares – dijo el hombre sin vacilación.
Se produjeron algunas exclamaciones algo exageradas a su alrededor.
- Veo eso y veo, ochenta mil – dijo ella acercando unas fichas al centro de la mesa.
- Cien mil dólares. – terminó él, llevando sus fichas al centro de la mesa, sin darle tiempo a ella de llevar las suyas al centro. El hombre se quedó sin respiración, por un momento sintió el leve roce que le produjo el acercamiento de sus manos, fue como un leve sonido que se prolongó dejándolo paralizado durante unos segundos. La mujer retiró su mano lentamente, y con un deje de misterio, anunció:
- Iba de farol, pero veo que no ha colado.
La mujer dejó su baraja encima de la mesa bocabajo, el crupier cedió todas las fichas apostadas a Ronald, el cual, se había quedado muy sorprendido. Ella se levantó con parsimonia.
- Encantada de conocer a mi ganador de la noche, me llamo Bárbara Misley.
- Yo soy Ben Morrisson, encantado – dijo él, levantándose, quedándose hechizado por el resplandor que emitía esa mujer, cierta belleza indescriptible – espero verte muy pronto, Bárbara.
- Yo también – dijo, y se marchó luciendo ese vestido que había hecho enamorar a Ronald. Lo había decidido, tenía que conocer a esa mujer. Tenía que conocerla a fondo, tenía que saber su verdadera identidad (ya que había sabido desde el primer momento que ese era su nombre falso, ya que no iba a decir en público su verdadero nombre para que alguien se percatara de ella). Sabía que podría encontrarla en cualquier casino de cualquier lugar de Las Vegas, pero tenía prisa, no podía esperar hasta que al destino se le ocurriera encontrarse con ella de nuevo. Y él mismo sabía que el destino estaba siempre muy ocupado. Así que no se lo pensó dos veces, recogió todas sus fichas en una bolsa que llevaba siempre consigo. Se despidió de todos y marchó en dirección a su rival.
Se recorrió todas las máquinas tragaperras siguiéndola de cerca, el perfume de su cuerpo lo invadía por dentro y la necesitaba con toda su alma. Salió por uno de los pasillos y se dirigió al ascensor, Ronald no se lo pensó más, esta era la oportunidad perfecta. Salió corriendo y se metió con ella dentro. Ella se asombró un poco, ya que no se había dado cuenta de que la habían seguido, y menos él.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Bárbara.
- Pues lo mismo que tú, supongo – dijo Ronald en un tono un tanto alentador.
- Ya veo, ya – dijo ella un poco cortante - ¿bajas?
- Sí, claro.
Bárbara pulsó el botón de bajada y las puertas se cerraron, Ronald pensó que era la oportunidad perfecta para preguntar:
- Y dime, ¿cómo te llamas?
- Creía que eso ya te había quedado claro – repuso ella mirándole de manera extraña.
- Vamos, aquí todo el mundo da una identidad falsa… hasta yo mismo – dijo él con gesto de ironía.
- Pues yo no…
- Ya, claro.
-¡Es la verdad!
- ¿Te crees que me e criado debajo de una piedra?
- Aunque tuviera otro nombre no te lo diría.
- ¿Por qué?
- En primer lugar no te conozco…
- Eso no es verdad, me has retado al pocker y me has ganado.
La muchacha le miró con los ojos muy abiertos
- ¿Cómo?
- Apostaste noventa mil dólares, eres muy buena jugadora, te sabes todos los trucos de ante mano, aceptaste jugar con migo porque sabías a lo que te venías, nunca te pierdes una, sabías desde el primer momento que yo tenía unas cartas más bajas que las tuyas y sin embargo no apostaste a más… ¿por qué? – recitó Ronald casi sin respirar.
Mientras respiraba se dio cuenta de que al ir añadiendo cosas en su lista de reproches había ido cada vez acercándose más adelante, con lo que la chica estaba a poca distancia de él, lo que causaba una situación muy incómoda.
- Porque… - dijo la chica por primera vez sin un deje de ganas en la voz – no quería que perdieras, sé que eres el mejor jugador de pocker del siglo y… no quería quitarte protagonismo.
- ¡Pero me podrás haber ganado y haber dejado a todos asombrados! – Dijo Ronald al escuchar las incomprensibles palabras de la muchacha - ¿Qué baraja tenías?
Esta vez la muchacha tardó en contestar:
- Escalera de color.
Ronald no podía creerlo, ¿escalera de color?, ¡esa oportunidad solo pasa una vez en la vida! Era el récord más grande de la historia y ella lo había dejado correr por el simple hecho de no quitarle protagonismo. Se quedo estupefacto. Para él había sido algo increíble. Nunca se hubiera imaginado que esa persona a la que había encontrado tan superpuesta y tan extravagante, fuera en realidad, una chica totalmente humilde y gentil. Deseaba darle todo el dinero que poseía con tal de tenerla a su lado, estos últimos minutos pasados habían sido los que de verdad le habían enamorado de verdad. Se acercó lentamente hacia sus labios, no podía dejar escapar ni un segundo más el no poder besarla, lo necesitaba más que el aire, sus labios estaban a punto de rozarse…
¡Clinc!, el ascensor abrió sus puertas.
Rápidamente se separaron, más por vergüenza a que alguien los viera que por otra cosa. La muchacha miró por última vez esos ojos celestes que hechizaban. Se puso las gafas de sol y, cabizbaja, se dirigió al recibidor del hotel, mientras el chico se quedaba viéndola andar despacio, haciendo volar la falda de su vestido, pero, justo a pocos tramos del pasillo, se paró en seco. Se volvió, respiró hondo, y volvió al ascensor con lentitud, allí, se preparó para confesar algo que jamás le había contado a nadie allí:
- Hermione Granger. Ese es mi verdadero nombre.
Ronald se quedó asombrado ante tanta generosidad, le parecía que no había oído nombre más lindo en todos los días de su vida.
- Ronald Weasley. Ese es el mío.
Hermione sonrió levemente, pero con sinceridad absoluta, se giró y retornó su camino por donde lo había dejado, haciendo hincapié en cada movimiento que daba.
Pasaron tres meses y no se volvieron a ver. Ronald seguía apostando, con cada ánimo que sacaba solamente pensando, que en alguno de aquellos lugares, en cada una de aquellas mesas, estaría Hermione, su Hermione, el único amor que tuvo y tendrá.
En una de esas noches en las que a Ronald le gustaba bajar a tomar una copa a las discotecas nocturnas, él se encontraba bebiendo y disfrutando del baile de unas chicas de la barra americana. Aunque ninguna le parecía, ni mucho menos, más guapa que Hermione.
Se encontraba en una mesa redonda, en solitario, tan solo acompañado de una copa de wiski. Fijaba la vista en cualquier punto de la sala, pensando encontrarse con la chica de sus sueños con tan solo pensarlo.
- Hola, Ronald – dijo una voz que reconocería en cualquier parte del universo.
El chico tardó en reaccionar, ya que pensaba que se trataba quizás de otra voz que se escuchaba dentro de su cabeza, aunque pronto entendió que estaba equivocado. A su lado tenía a la mujer con la que había soñado durante todo este tiempo, a la mujer por la cual había ganado una gran suma de dinero sin ni si quiera haber ganado el juego, a la mujer por la cual había ido todos los días al casino con la esperanza de encontrarla… allí estaba Hermione.
Tenía el pelo algo más corto y más rizado de lo normal. Pero era algo que a Ronald le parecía perfecto, el perfume de su piel seguía siendo el mismo desde que la conoció, la piel, los ojos… en definitiva: era ella.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó maravillado.
- No se me ocurría otro lugar mejor para encontrarte – dijo ella irónica.
Ronald pudo ver una vez más aquella sonrisa que le había enamorado desde el principio.
- Sí, los ludópatas tenemos esa costumbre…
Hermione expresó aún más su sonrisa perfecta.
- He alquilado una suite en este hotel, me han dicho que es de las más caras y con las mejores vistas… ¿te gustaría subir? – preguntó Hermione con voz sugerente.
- ¿De verdad quieres que suba? – pregunto Ronald inseguro.
- Sí… si quieres, claro – dijo Hermione
Al cabo de diez minutos ya estaban subiendo las escaleras.
- ¡Como puedes correr tanto! ¿Justo ahora se tenía que haber estropeado el ascensor? – preguntó Ron sin aire.
- Vamos que eres muy lento – decía ella llegando antes que el hombre.
Al fin Ron llegó a la puerta de la habitación, que estaba abierta, puesto que Hermione estaba dentro, abrió la puerta lentamente, y se encontró con una suite que le parecía maravillosa.
Justo al frente se encontraba Hermione, que estaba en el gran ventanal desde donde se podía ver toda la ciudad. Ronald podía ver su figura iluminada por las luces, le parecía verdaderamente hermosa, se acercó a ella, y le comenzó a acariciar la espalda, le besó el cuello, la tomó por la cintura y la giró para que sus miradas se encontraran de frente. Formaban la pareja perfecta. Y la noche era suya, la llenaron con caricias, besos, palabras llenas de cariño…
A la mañana siguiente Ronald se despertó con una sonrisa radiante, había pasado la mejor noche de su vida al lado de Hermione, su Hermione.
Ella se encontraba plácidamente dormida, y a Ronald le encantaba verla dormir, era como ver a un ángel dormitando en su nido. Era suya para siempre. Nadie más se la quitaría. Formaban una gran pareja de estafadores millonarios. Pareja ahora unidos por toda la eternidad…
Era como si un as de corazones, una carta muy próxima en sus vidas, estuviera enlazando su amor para siempre…
weno espero que les haya gustado...desde luego mii sister twin que se lo leyo le gusto muxooo
dejen post me asee iluu!!! OsQuiieRoooooo!!!!
weno espero que les gustee y dejen muxos post
Sentado en la barra de aquel casino, se encontraba el mayor jugador de pocker jamás conocido. Alma de Las Vegas, millonario, cuyo mayor placer era el jugar contra los que le retaban a jugar; quienes, por supuesto, caían en la ruina ante sus interminables victorias.
Era un atractivo pelirrojo, de unos treinta años, alto, ojos celestes, musculoso, cuyas mujeres caían rendidas a sus pies (aunque todavía no había aceptado a ninguna, aunque las malas lenguas decían que se había acostado con más de una famosa, debido a su gran suma de dinero acumulado). Su nombre, pocos lo sabían, ya que se hacía llamar: Ben para despistar a las autoridades, pero, había que tener por seguro que su verdadero nombre era Ronald Weasley.
Ronald miraba desde la barra a una chica que llevaba más de diez rondas jugando a su juego de azar preferido. Era una mujer casi de su misma edad, castaña, con el pelo rizado que le caía en los hombros, ojos miel, piel morena, bien formada, con un vestido que hacía resaltar su belleza física. Tenía a su alrededor a un montón de hombres que competían contra ella sola, aunque ella superaba el reto con facilidad, ya que les había ganado por lo menos cinco veces a cada uno. Pero, según pensaba Ronald, seguro que apostaban hasta el último centavo con tal de que no les ganara una insignificante mujer.
- ¿Es increíble eh? – le preguntó el camarero al que conocía de toda su estancia en Las Vegas.
- ¿Perdón? – dijo Ronald, volviendo la cara a su amigo, ya que estaba observando a la joven.
- Esa mujer lleva sentada allí desde hace una semana. Creo que habrá retado a casi todo el casino, sino le faltará poco. ¡Pero lo más interesante es que todavía no ha perdido ninguna partida!, ¿no le parece increíble? – decía el bartman mientras servía a su compañero más whiski en su copa.
- Lo que me parece, es que se estará forrando – opinó el pelirrojo con cierta ironía, se bebió de un trago lo que quedaba de su bebida y prosiguió – y que si ha retado a todo el casino, yo me tengo que hacer con ella.
Se levantó de su asiento y se acercó a la mujer que le había cautivado, ella había ganado a todos los hombres de una sentada. Ya contaba, como mínimo, el dinero suficiente para comprarse un yate de lujo.
- ¿Qué tiene que hacer un gentil hombre como yo para que cierta bella mujer le rete a jugar a cierto juego ludópata? – dijo Ronald, ya en la mesa de juego.
- Sólo pedírmelo – dijo la mujer en un tono dulce aunque algo insinuoso.
- Muy bien – dijo él, sentándose enfrente de ella – juguemos.
Por un momento, o eso le pareció a Ronald, el casino se quedó casi en silencio, solo interrumpido por el corte de la baraja del crupier, la mujer no paraba de mirarlo de arriba abajo, como si estuviera analizando cada centímetro de su piel. Ronald miró su baraja, tenía una buena mano para conseguir un pocker de ases, cosa que le hizo inquietarse mucho, pero mantuvo la calma. Sabía que esa mujer lo estaría observando, e intentaba no hacer ni el mínimo gesto de admiración o cualquiera. Se descartó de una carta inservible. Miró a la muchacha que todavía no le había quitado ojo, ella se descartó de dos cartas. La tensión se notaba en el ambiente. El crupier repartió las cartas restantes. Ronald miró sorprendido (interiormente), el pocker de ases que se hallaba en sus manos. Con tan solo eso, ya tenía el juego ganado.
- Bueno, ¿Por cuánto vas? – dijo la mujer con la misma voz seductora.
- Setenta mil dólares – dijo el hombre sin vacilación.
Se produjeron algunas exclamaciones algo exageradas a su alrededor.
- Veo eso y veo, ochenta mil – dijo ella acercando unas fichas al centro de la mesa.
- Cien mil dólares. – terminó él, llevando sus fichas al centro de la mesa, sin darle tiempo a ella de llevar las suyas al centro. El hombre se quedó sin respiración, por un momento sintió el leve roce que le produjo el acercamiento de sus manos, fue como un leve sonido que se prolongó dejándolo paralizado durante unos segundos. La mujer retiró su mano lentamente, y con un deje de misterio, anunció:
- Iba de farol, pero veo que no ha colado.
La mujer dejó su baraja encima de la mesa bocabajo, el crupier cedió todas las fichas apostadas a Ronald, el cual, se había quedado muy sorprendido. Ella se levantó con parsimonia.
- Encantada de conocer a mi ganador de la noche, me llamo Bárbara Misley.
- Yo soy Ben Morrisson, encantado – dijo él, levantándose, quedándose hechizado por el resplandor que emitía esa mujer, cierta belleza indescriptible – espero verte muy pronto, Bárbara.
- Yo también – dijo, y se marchó luciendo ese vestido que había hecho enamorar a Ronald. Lo había decidido, tenía que conocer a esa mujer. Tenía que conocerla a fondo, tenía que saber su verdadera identidad (ya que había sabido desde el primer momento que ese era su nombre falso, ya que no iba a decir en público su verdadero nombre para que alguien se percatara de ella). Sabía que podría encontrarla en cualquier casino de cualquier lugar de Las Vegas, pero tenía prisa, no podía esperar hasta que al destino se le ocurriera encontrarse con ella de nuevo. Y él mismo sabía que el destino estaba siempre muy ocupado. Así que no se lo pensó dos veces, recogió todas sus fichas en una bolsa que llevaba siempre consigo. Se despidió de todos y marchó en dirección a su rival.
Se recorrió todas las máquinas tragaperras siguiéndola de cerca, el perfume de su cuerpo lo invadía por dentro y la necesitaba con toda su alma. Salió por uno de los pasillos y se dirigió al ascensor, Ronald no se lo pensó más, esta era la oportunidad perfecta. Salió corriendo y se metió con ella dentro. Ella se asombró un poco, ya que no se había dado cuenta de que la habían seguido, y menos él.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Bárbara.
- Pues lo mismo que tú, supongo – dijo Ronald en un tono un tanto alentador.
- Ya veo, ya – dijo ella un poco cortante - ¿bajas?
- Sí, claro.
Bárbara pulsó el botón de bajada y las puertas se cerraron, Ronald pensó que era la oportunidad perfecta para preguntar:
- Y dime, ¿cómo te llamas?
- Creía que eso ya te había quedado claro – repuso ella mirándole de manera extraña.
- Vamos, aquí todo el mundo da una identidad falsa… hasta yo mismo – dijo él con gesto de ironía.
- Pues yo no…
- Ya, claro.
-¡Es la verdad!
- ¿Te crees que me e criado debajo de una piedra?
- Aunque tuviera otro nombre no te lo diría.
- ¿Por qué?
- En primer lugar no te conozco…
- Eso no es verdad, me has retado al pocker y me has ganado.
La muchacha le miró con los ojos muy abiertos
- ¿Cómo?
- Apostaste noventa mil dólares, eres muy buena jugadora, te sabes todos los trucos de ante mano, aceptaste jugar con migo porque sabías a lo que te venías, nunca te pierdes una, sabías desde el primer momento que yo tenía unas cartas más bajas que las tuyas y sin embargo no apostaste a más… ¿por qué? – recitó Ronald casi sin respirar.
Mientras respiraba se dio cuenta de que al ir añadiendo cosas en su lista de reproches había ido cada vez acercándose más adelante, con lo que la chica estaba a poca distancia de él, lo que causaba una situación muy incómoda.
- Porque… - dijo la chica por primera vez sin un deje de ganas en la voz – no quería que perdieras, sé que eres el mejor jugador de pocker del siglo y… no quería quitarte protagonismo.
- ¡Pero me podrás haber ganado y haber dejado a todos asombrados! – Dijo Ronald al escuchar las incomprensibles palabras de la muchacha - ¿Qué baraja tenías?
Esta vez la muchacha tardó en contestar:
- Escalera de color.
Ronald no podía creerlo, ¿escalera de color?, ¡esa oportunidad solo pasa una vez en la vida! Era el récord más grande de la historia y ella lo había dejado correr por el simple hecho de no quitarle protagonismo. Se quedo estupefacto. Para él había sido algo increíble. Nunca se hubiera imaginado que esa persona a la que había encontrado tan superpuesta y tan extravagante, fuera en realidad, una chica totalmente humilde y gentil. Deseaba darle todo el dinero que poseía con tal de tenerla a su lado, estos últimos minutos pasados habían sido los que de verdad le habían enamorado de verdad. Se acercó lentamente hacia sus labios, no podía dejar escapar ni un segundo más el no poder besarla, lo necesitaba más que el aire, sus labios estaban a punto de rozarse…
¡Clinc!, el ascensor abrió sus puertas.
Rápidamente se separaron, más por vergüenza a que alguien los viera que por otra cosa. La muchacha miró por última vez esos ojos celestes que hechizaban. Se puso las gafas de sol y, cabizbaja, se dirigió al recibidor del hotel, mientras el chico se quedaba viéndola andar despacio, haciendo volar la falda de su vestido, pero, justo a pocos tramos del pasillo, se paró en seco. Se volvió, respiró hondo, y volvió al ascensor con lentitud, allí, se preparó para confesar algo que jamás le había contado a nadie allí:
- Hermione Granger. Ese es mi verdadero nombre.
Ronald se quedó asombrado ante tanta generosidad, le parecía que no había oído nombre más lindo en todos los días de su vida.
- Ronald Weasley. Ese es el mío.
Hermione sonrió levemente, pero con sinceridad absoluta, se giró y retornó su camino por donde lo había dejado, haciendo hincapié en cada movimiento que daba.
Pasaron tres meses y no se volvieron a ver. Ronald seguía apostando, con cada ánimo que sacaba solamente pensando, que en alguno de aquellos lugares, en cada una de aquellas mesas, estaría Hermione, su Hermione, el único amor que tuvo y tendrá.
En una de esas noches en las que a Ronald le gustaba bajar a tomar una copa a las discotecas nocturnas, él se encontraba bebiendo y disfrutando del baile de unas chicas de la barra americana. Aunque ninguna le parecía, ni mucho menos, más guapa que Hermione.
Se encontraba en una mesa redonda, en solitario, tan solo acompañado de una copa de wiski. Fijaba la vista en cualquier punto de la sala, pensando encontrarse con la chica de sus sueños con tan solo pensarlo.
- Hola, Ronald – dijo una voz que reconocería en cualquier parte del universo.
El chico tardó en reaccionar, ya que pensaba que se trataba quizás de otra voz que se escuchaba dentro de su cabeza, aunque pronto entendió que estaba equivocado. A su lado tenía a la mujer con la que había soñado durante todo este tiempo, a la mujer por la cual había ganado una gran suma de dinero sin ni si quiera haber ganado el juego, a la mujer por la cual había ido todos los días al casino con la esperanza de encontrarla… allí estaba Hermione.
Tenía el pelo algo más corto y más rizado de lo normal. Pero era algo que a Ronald le parecía perfecto, el perfume de su piel seguía siendo el mismo desde que la conoció, la piel, los ojos… en definitiva: era ella.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó maravillado.
- No se me ocurría otro lugar mejor para encontrarte – dijo ella irónica.
Ronald pudo ver una vez más aquella sonrisa que le había enamorado desde el principio.
- Sí, los ludópatas tenemos esa costumbre…
Hermione expresó aún más su sonrisa perfecta.
- He alquilado una suite en este hotel, me han dicho que es de las más caras y con las mejores vistas… ¿te gustaría subir? – preguntó Hermione con voz sugerente.
- ¿De verdad quieres que suba? – pregunto Ronald inseguro.
- Sí… si quieres, claro – dijo Hermione
Al cabo de diez minutos ya estaban subiendo las escaleras.
- ¡Como puedes correr tanto! ¿Justo ahora se tenía que haber estropeado el ascensor? – preguntó Ron sin aire.
- Vamos que eres muy lento – decía ella llegando antes que el hombre.
Al fin Ron llegó a la puerta de la habitación, que estaba abierta, puesto que Hermione estaba dentro, abrió la puerta lentamente, y se encontró con una suite que le parecía maravillosa.
Justo al frente se encontraba Hermione, que estaba en el gran ventanal desde donde se podía ver toda la ciudad. Ronald podía ver su figura iluminada por las luces, le parecía verdaderamente hermosa, se acercó a ella, y le comenzó a acariciar la espalda, le besó el cuello, la tomó por la cintura y la giró para que sus miradas se encontraran de frente. Formaban la pareja perfecta. Y la noche era suya, la llenaron con caricias, besos, palabras llenas de cariño…
A la mañana siguiente Ronald se despertó con una sonrisa radiante, había pasado la mejor noche de su vida al lado de Hermione, su Hermione.
Ella se encontraba plácidamente dormida, y a Ronald le encantaba verla dormir, era como ver a un ángel dormitando en su nido. Era suya para siempre. Nadie más se la quitaría. Formaban una gran pareja de estafadores millonarios. Pareja ahora unidos por toda la eternidad…
Era como si un as de corazones, una carta muy próxima en sus vidas, estuviera enlazando su amor para siempre…
weno espero que les haya gustado...desde luego mii sister twin que se lo leyo le gusto muxooo
dejen post me asee iluu!!! OsQuiieRoooooo!!!!_________________

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Amanda Blaack- Ventrue

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Re: ..$As De CoRaZzOneS$..
Ya me lo lei en el foro de harry potter...creo k comente...xro weno sabes k me gusto muxooo es muy tiernoo!!!^^ muy monos!!
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Que campanilla te cuide y te guarde

Alix- Admin

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Re: ..$As De CoRaZzOneS$..
muxas gracias weno no me acuerdo sii comentaste creo k sii pero wenoo muxas gracias^^
ii sii son muuy monoss jajajajajaja
gracias xaoo wapa bss!!!
ii sii son muuy monoss jajajajajaja
gracias xaoo wapa bss!!!
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Amanda Blaack- Ventrue

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Re: ..$As De CoRaZzOneS$..
de nada...^^ a ver si se pasa x akii mas gente!!
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Alix- Admin

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Re: ..$As De CoRaZzOneS$..
Aiins! Yo me enamore de este one-shot! me encantooo cuando lo lei en HP ^^
Esq eres una genia twin!
Esq eres una genia twin!
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*Mirita*- Stregoni Benefici

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Re: ..$As De CoRaZzOneS$..
ains por dios no es pa tantoo!!!!!
*me sonrojoo*
muxas gracias twin pero la fantastica eres tuuu!!! TeQuiieRooo
muxas gracias twin pero la fantastica eres tuuu!!! TeQuiieRooo
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Amanda Blaack- Ventrue

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Re: ..$As De CoRaZzOneS$..
k xulo
pos ma gustao muxo gigi
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N@&@R@- Ravnos

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Re: ..$As De CoRaZzOneS$..
gracias nayii cariiñooo!! oiie pasatee por la happy family noo??? engaa bss TeQuiieee!!
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Amanda Blaack- Ventrue

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Re: ..$As De CoRaZzOneS$..
ok ahora me iba a meter xo he visto k habias escrito algo y lo he mirao primero
ahora voy al otro
dw wapa bss
ahora voy al otro
dw wapa bss

N@&@R@- Ravnos

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